Lecturas: ‘Desnudando a Google’

Terminé hace unos días de leer Desnudando a Google. He estado algo ocupado y… no tuve tiempo de escribir una breve reseña. Lleva tiempo detrás del libro pero… aunque sabría que lo leería, pensaba que sería uno de estos libros que hablan de empresa pocos documentados, escrito al albor del interés que Google despierta y cuyos datos no son todo lo claros y concisos que deberían. Y, bueno, sí le echo en falta algo más de precisión a la hora de señalar de dónde se suelen sacar los datos pero el libro me ha gustado. Bastante.

Es el típico libro que, tras leerlo, te hace ver las cosas de otra manera. No es que no supiera lo que Google significa pero que alguien organice su tiempo para escribirlo, para señalar cuáles son sus intereses en el futuro próximo, es de mucho interés. Al menos, para mí.

Me llamó la atención en especial los capítulos en los que Alejandro Suárez, el autor, habla sobre la relación [generalmente polémica]entre Google y los medios, tanto en lo referido a la prensa como al caso de Telecinco. Ambos temas son tocados, con acierto, en el libro.

Google no es, para nada, inocente. Sus estrategias son muy agresivas y, en ese entorno, los medios lo tienen muy difícil. Están casi, a su merced.

He criticado mucho la postura de Telecinco respecto a Google y la adopción de nuevas plataformas para volcar sus contenidos pero ¿y si se estuviera defendiendo? ¿y si quiere participar más de lo que nos pensamos pero manteniendo su hueco? ¿Y si no es que no quiera llegar pero quiere saber llegar? Desde que lo leí, la estrategia de Telecinco me ha parecido menos suicida. Eso sí, es un pulso contra Google que, seguramente, acabará perdiendo.

Si queréis saber de que hablo, ¡a leerlo!

Transgreir

Tenía destinada mi siguiente entrada a una breve reseña sobre Desnudando a Google pero hoy, de forma casual, me encontré un comentario de José Antonio Marina en su Elogio y refutación del ingenio. Marina es alguien al que, tras haberle leído, tengo mucho respeto. El maestro habla sobre el significado de la palabra transgreir, del castellano antiguo.

Transgresión y travesura están etimológicamente relacionadas, y en castellano antiguo existió el verbo ‘transgreir’, que significaba ‘hacer travesuras’

Me gusta, pero el caso es que no sé por qué lo escribo. Será que soy juguetón.

 

 

Si lo mides y lo peleas, importa

medicion1No sé si la noticia ha pasado desapercibida, no se le ha dado la importancia que debiera o, simplemente, soy yo que sobrevaloro ciertos asuntos. Bien es verdad que algunos sí trataron el tema con anterioridad.

Resulta que la semana pasada hubo cierta polémica con los datos que Mediaset y otros medios audiovisuales ofrecían sobre el número de visitas y usuarios únicos que registraron en Internet, en sus páginas Web, en 2012.

Según los datos de la OJD, RTVE sería líder anual con más de 13 millones de usuarios únicos, por encima de Telecinco. Sin embargo, Telecinco asegura ser “la web de televisión más seguida en diciembre y gana a Antena 3 en todos los meses de 2012” con algo más de 15 millones de usuarios.

La trampa, simplemente, se encuentra en lo que se mide: Telecinco incluye en su haber datos de sitios externos a su propia plataforma, por lo que hincha los resultados.

La verdad es que… el resultado, el ranking, me da igual. No sé de forma exacta quién tiene razón y qué números tienen. Lo que realmente me interesa es que… importa. Aunque no se diga, aunque se disimule.

Coincide que estoy a punto de terminar Desnudando a Google, de Alejandro Suárez, y hay un capítulo dedicado a las batallitas que se traen los del buscador con los de los medios.

Lo trataré pronto en otro post. Me parece un tema superinteresante. Y más cuando Telecinco —que inteligentemente tiene mucho miedo a lo que la Red supone en su negocio— está por medio: llevan años disputando el control de sus contenidos en Internet.

Queda mucho por medir. Sin duda.

Hallyu

7_Ficha-Hallyu

Ayer, mientras tomaba algo en un bar, me encontré la columna de David Trueba en el periódico, que habla sobre el Hallyu. En la sección de Pantallas. Coincido con él al cien por cien. Y es por eso que… copio y pego.

Basta echar una mirada a las celebraciones televisivas de la Navidad en televisión para darse cuenta de que el país está atrapado en su pasado. Cada año se reproduce la impotencia casi sarcástica de que las cadenas de televisión triunfen con refritos del archivo. Más que la gloria inalcanzable del pasado, lo tremendo es el ruinoso estado del presente. Incluso las aportaciones del día presentan un aroma caduco, que trata de excitar la agradecida memoria colectiva. Pero las generaciones futuras se pueden encontrar con un agujero cuando traten de rememorar nuestro tiempo. ¿A qué se dedicaban en los especiales de Navidad? A revisar los programas de hace veinte años y sus más populares cantantes y cómicos.

Hasta un triunfo global como el del coreano Psy con su Gangnam stylenos pone melancólicos si recordamos que hace no tanto nosotros ocupábamos ese espacio para el feliz descerebre mundial con laMacarena de Los del Río. Si le dimos alegría a sus cuerpos fue porque encarábamos la vida sin tanto cilicio, salidos de un periodo gris e improductivo, bastante desacomplejados para lo bueno y para lo malo. Los coreanos recuperaron el tiempo perdido con bastante más tino que los españoles. Fueron capaces de conceder, tras la dictadura, la preeminencia de su crecimiento a la educación y la innovación tecnológica. Abrieron centros culturales por todo el mundo porque además de conceder importancia a la tecnología de la comunicación, colocando la Samsung o LG entre las marcas más rentables, decidieron primar también la producción de contenidos culturales y de entretenimiento.

Un cineasta y novelista como Lee Chang-dong ocupó el Ministerio de Cultura y aunque fue descabezado, el país presume de controles a la dominación del cine americano. Se han convertido en líderes mundiales con sus telenovelas, capaces de inyectarlas en culturas hasta ahora vetadas al entretenimiento asiático, que han visto triunfar su Sonata de invierno entre otras. Y aunque la música pop se alza como su mejor exponente global, la Hallyu, la ola coreana, ha conseguido entre otras cosas multiplicar sus ingresos exteriores y aumentar el turismo en el país y el estudio de su lengua por extranjeros. Una receta bastante más inteligente que la destrucción y penuria que tan bien representan en Navidad las cadenas españolas.

Al Jazeera aterriza en Estados Unidos

Al Jazeera se hace con Current TVAl Jazeera siempre me llamó la atención. Es una cadena que me parece valiente. Desde que leí este libro, leo todo lo que llega a mis manos sobre ella.

Ahora es noticia no por su visión de lo que pasa en Siria y sí por haber comprado Current TV, canal de noticias estadounidense propiedad de Al Gore. Con esta operación, busca abrirse hueco en los Estados Unidos.

[pullquote] Me encanta la economía política de los medios. [/pullquote]

No debería sorprendernos porque lo que llamamos medios estadounidenses, especialmente en Hollywood, son de todo menos estadounidenses: son propiedad de múltiples grupos transmediáticos que no son estadounidenses precisamente.

Pero el caso de Al Jazeera, en mi opinión, es especial. Hacen información de calidad, tienes unos valores que no son los occidentales y hacen de contrapunto a esa información ofrecida por los medios americanos. Es decir, hacen las cosas a su manera y… no las hacen mal. O no del todo mal. Es toda una declaración de intenciones: batirse el cobre con CNN o Fox News en su propio territorio, ofreciendo noticias de ámbito nacional e internacional.

[pullquote]Al Jazeera busca hacer frente a CNN o Fox News en su propio territorio[/pullquote]

Al Jazeera ya tenía un servicio en inglés, premiado internacionalmente en varias ocasiones. Pero ahora lo que buscan es crear un canal con el que emitir desde Nueva York, para el público estadounidense. Y este público ronda los 60 millones de espectadores uniendo cable y satélite. Aunque ya serán menos, porque Time Warner Cable no ha tardado en anunciar que el canal no se verá en Nueva York, al menos en su red de cable, porque… rescinde el acuerdo con la actual Current TV.

Al Jazeera comprando Current TV, el proyecto televisivo fracasado de Al Gore… esta va a ser interesante, muy interesante

— Sandro Pozzi (@sandro_pozzi) enero 3, 2013

 Me encanta la economía política de los medios.

Lo que la Analítica Digital significa para mí

La analítica digital hace mucho tiempo que me llama la atención. Por diversos motivos. Pero, sobre todo, reúne dos condiciones que me vuelven loco en cada una de las actividades que realizo: ayuda a entender un poquito mejor el comportamiento humano —fascinante en Internet– y estar muy pero que muy pegada al negocio.

Es por eso que entiendo Google Analytics —y Omniture, y Comscore, …— como una simple herramienta: no me fascina el manejo del software por el software, sino todo lo que se puede hacer con la información y el conocimiento que ofrece.

Tengo asumido que nunca voy a ser el mejor implantando código ni elaborando gráficas en Excel. De hecho, y esto no es bueno, a veces lo desprecio. Mejoraré en el uso de las herramientas, pero a mí lo que me gusta es pensar y hacer cosas. Y no todo el mundo lo hace. Entender cómo funcionan las cosas para cambiarlas a mejor. Se necesita conocimiento y manejo de herramientas, pero también bastante más que eso.

Sé que la analítica ayuda a mejorar la eficiencia de las estrategias, a reducir el riesgo y a incrementar de forma sistemática el beneficio. Ahí estaré yo. Pero no sólo el beneficio económico, que ya os veo. Y si es en el mundo de los medios, mucho mejor. Lo tengo claro.

mod_madurez_MYA_esp2

Es por eso que pienso que hay diferentes fases y éstas se asemejan mucho a lo que el gráfico de Mind Your Analytics propone. Si la analítica se queda colgada en el análisis básico o en el simple tratamiento de marketing, no valdrá de mucho.

Bajo mi punto de vista, cuando la analítica comienza a tener peso e importancia es cuando se entiende como estrategia empresarial, una estrategia basada en datos, muchos y provenientes de varios lugares, que hace mucho más ricas e interesantes las formas de hacer de una empresa. Pero, más allá, el verdadero interés es, como decía al principio, estar muy pegado al negocio: es donde se pueden conseguir más y mejores frutos. No es fácil, pero habrá que intentarlo, ¿no?

Como decía Xavier Colomés no hace mucho: analítica digital, a día de hoy, significa cambio. También para mí.

 

 

 

#Angrybirds

Va uno caminando por un centro comercial de Madrid y se encuentra esto. Desconozco si ya lleva tiempo abierto o hay más tiendas como ésta, pero uno piensa… qué lejos llegó la broma aquella. Supongo que ni sus creadores pudieron llegar a pensar en lo que la franquicia de los pájaros enfadados significa hoy en día. Y, además, es una muestra más de cómo los negocios del mundo del entretenimiento y la información hibridan hasta convertirse en cafeterías o tiendas de sudaderas.

Tienda Angry Birds en Madrid

 

Nielsen Twitter TV Rating, and what else?

Estos días ha sido noticia el anuncio por parte de Nielsen y Twitter para crear una métrica que valore de una vez por todas la vinculación que existe entre la plataforma de microblogging y la televisión. En mi opinión, ya no se podía mirar para otro lado. Que lo haga Nielsen y que lo haga con Twitter no es baladí.

Es una gran noticia, no cabe duda. Y lo es porque una vez admitida que exista otra realidad, todo hace pensar que otras verdades sobre la medición de consumos televisivos, que vendrán, podrían ser mejor aceptadas. Cuando uno ve que el cambio no es para tanto, o sí pero que sólo es adaptarse, va perdiendo miedo. Porque, reconozcámoslo, lo que existe es mucho miedo. Ignorancia también pero, sobre todo, miedo.

Y es por eso por lo que el anuncio es bueno. Basta que ‘se esté haciendo en Estados Unidos’ o para que ‘empresas como éstas’ le den el espaldarazo –veremos qué métrica utilizan, ojo— para que el ganado lo vea con buenos ojos. Bien… tiremos por ahí. Ahora nos quedan nueve meses para saber qué será pero, por lo menos, ya sabemos que será y eso, a priori, es bueno. Muy bueno.

Además, el anuncio obliga a otros a ponerse las pilas. Nielsen no es la única empresa de medición ni Twitter lo único a medir en este nuevo entorno. Me encantará ver cómo cada uno va buscando su hueco, intentando ofrecer datos de otros aspectos como el consumo vía Web de las plataformas que las televisiones tienen —¿cómo, certificándose?— o del eco que generan más allá del televisor.

Tampoco hay que olvidar que, en otoño de 2013, esta nueva métrica estará disponible para el mercado estadounidense, no para el resto del mundo. Y, claro, nueve meses… es un mundo. Tal cual. Intento imaginar dónde estaremos o qué estaremos esperando cuando se intente hacer llegar esa métrica aquí y… ni idea de lo que pasará. Kantar y Tuitele tienen camino que recorrer y, como decía, hay muchas cosas que se pueden hacer: mejora del sentimiento, del análisis semántico, mapas de palabras, mejor conocimiento de los usuarios, etc.

Veremos qué pasa; pero los hashtags #analytics #tv, juntos, van a ser muy vistos y monitorizados, claro que sí.

Sobre redes sociales y sensatez

Acabo de encontrar una opinión que, al fin, me parece sensata. Es la de Manuel de Lorenzo y habla sobre la ya pasada polémica entre Jordi Évole, las eléctricas y esos que, en un alarde de incoherencia, querían defender la emisión del programa a capa y espada. Antes de que se me vaya la cabeza, aquí el enlace.

Creo que, a veces, lo de las redes sociales se nos va de las manos… Me encanta el uso que Jordi Évole hace de ellas a la hora de gestionar su programa. Es lo que se llama #socialTV y, bueno, es un referente y muchas de sus declaraciones han servido para consolidar el fenómeno, no me cabe duda. Ahora bien, como casi siempre, lo que no me gusta es el rebaño que lleva incorporado. Ese que no piensa y no pensará en su vida, pero está dispuesto a lo que sea por defender sus –*cambiantes*— ideas. Me cansa y lo detesto. Leer la petición en change.org que se creó para frenar la cancelación del programa me daba vergüenza ajena. Sobre todo sabiendo del poder de las redes sociales en y para usos, digamos, más convenientes. La cosa es que… recibió más de 100.000 firmas. Algo que, para mí, refleja mucho el nivel que hay. Ejem, ejem.

Salvados es un gran programa, no lo dudo, y Jordi Évole, un gran profesional. Pero el programa, que no me suelo perder, peca de poco objetivo un domingo sí y otro… también. Y veo que esa tendencia se va acentuando con cada emisión. Se necesita que alguien denuncie los atropellos que se han producido en los últimos años en España y también que se traten temas polémicos que pocos suelen tratar. Pero con objetividad. Si no, se convertirá en una caricatura y acabaremos perdiendo todos.

Veo cierta relación –puede que sea muy retorcido— entre ese populismo y la reacción de la gente que sigue el programa. Y no me gusta.

Javier Olivares como paradigma

Esta semana se dio a conocer que los hermanos Olivares no estarían al frente de los guiones de las segunda y tercera temporadas de la serie ‘Isabel’, que ellos mismos concibieron. En concreto, fueron varios los artículos que citaban palabras de Javier Olivares, que ejercía de jefe de guión.

Las desavenencias entre productora y guionista son, según la prensa, por no entenderse en «el método de trabajo». Lo que viene a decir y, con razón, que no estaban de acuerdo a la hora de elegir quién estaría al mando. Conociendo el mundillo y por los comentarios entrecomillados de las diversas entrevistas —aunque sólo es mi opinión— creo que Olivares pretendía ser productor ejecutivo de la serie. Y me parecía una reclamación muy justa.

Tuve la suerte de que Javier me concediera una entrevista para la realización de mi tesis doctoral y, sin duda alguna, era el tipo que más certero se mostraba a la hora de definir y concretar lo que un productor ejecutivo suponía en la producción de ficción: debía ser el máximo responsable creativo, organizativo y económico de la serie, convirtiendo su trabajo en sellos profesionales; dejando su marca personal en cada una de sus obras. Quería ser productor ejecutivo y, supongo, no le han dejado.

No es baladí que se vayan produciendo estos casos, estas luchas por el reconocimiento de la autoría ya que «normalmente, en España, la autoría de quien ha hecho la serie pasa desapercibida», según palabras. La evolución del propio sector, bastante consolidado aunque sufriendo —como todos– por la crisis económica y publicitaria, ya reclama este tipo de figuras: son más que necesarias.

Olivares, quizá junto a Ramón Campos de Bambú Producciones, son los máximos exponentes en España. Siempre en mi opinión, claro.

Me gustaría comprobar cuáles son sus próximos proyectos.