Más ‘Samsunes’, menos mierdas

Samsung me fascina. Mucha gente piensa que son los de las teles, los móviles o las tabletas. Pero Samsung es un gran imperio. Recuerdo, de mi estancia en Seúl, cómo muchos edificios tenían el logo de la empresa, pues Samsung también se dedica al negocio de la construcción allí. Hoy el diario ABC publica un artículo sobre cómo los surcoreanos han conseguido alcanzar el ritmo de ventas de Apple. Es éste. [pullquote]Samsung está envuelta también en la industria pesada, automotriz, servicios financieros, productos químicos, venta al público y entretenimiento.[/pullquote]

Dejando a un lado que el artículo pueda tener cierto sesgo publicitario, la verdad es que creo que tiene razón.

Soy usuario de Apple —tengo un Mac Book— y también de Samsung —Galaxy II S—. Mis amigos y conocidos me suelen decir cómo, siendo yo tan avanzado en nuevas tecnologías (?), es que no estoy loco por el iPhone. Siempre respondo que, cuando miro el iPhone, me parece que su pantalla es diminuta. Lo digo en tona de broma, pero lo que realmente quiero decir es que no siento que mi teléfono sea peor teléfono y que sí existen otras compañías que lo hacen igual de bien que Apple —aquí algunos me dirán que es porque copiaron las patentes de Apple y… entonces me tendré que callar; no sin antes señalar que Apple también ha hecho eso a lo largo de su historia.

[pullquote]La nación es uno de los líderes de innovación en la tecnología, siendo el tercer país con más patente registradas, sólo después de Japón y Estados Unidos.[/pullquote]

Samsung, como digo, es una empresa líder en desarrollo tecnológico. Se ha conseguido posicionar a nivel global de una forma aceleradísima. El día de mañana caerá, como lo hacen todas las compañías de su sector, pero no hay que olvidar que tras su desarrollo existe una gran estrategia privada, la de la propia compañía, pero también pública, la del Gobierno de Corea.

 

Si ahora las empresas coreanas tienen éxito es porque en su día se apostó por ciertos sectores estratégicos y por una internacionalización de sus principales empresas a nivel mundial. Y son bastante agresivos —sin ser esto malo. Es verdad que también ha habido problemas pero, pese a ello, creo que el balance es más que positivo.

Me interesa mucho el tema —innovación, Corea del Sur, Samsung– y seguro que escribo más sobre ello. Por si alguien quiere saber más cómo Samsung se fundó, como evolucionó y cómo ha conseguido tener éxito, aquí el link a un buen libro que me leí hace tiempo.

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