Autor: Fran Gallego

  • ¿Qué buscas, Bezos?

    Han pasado ya unas semanas y, después de haber leído opinión tras opinión, vuelvo a darle una vuelta a los motivos que han hecho que Jeff Bezos, el fundador de Amazon, adquiera el Washington Post. Reconozco que he leído bastante en el último mes, aunque también tengo que decir que no todas las lecturas se merecían que las leyera… Aquí y aquí lo que más me gustó, por serio y profesional.

    Encuentro, principalmente, tres motivos por los que Bezos se ha decidido a adquirir uno de los periódicos más importantes de Estados Unidos. Los expongo aquí:

    Por visión de negocio

    Puede que Jezz Bezos, al que le sobra la pasta, tenga una idea de negocio que revolucione el sector o, al menos, le ofrezca una bocanada de aire fresco en modo de modelo de negocio. Puede ser.

    Incluso puede ser que un tipo como él busque ser motor de cambio, de forma consciente, en los múltiples sectores en los que su dinero le permite participar, entre los que se encontraría la prensa. Hay que recordar que el precio de venta del Washington Post ha sido ridículo (2.800 millones de dólares)  si tenemos en cuenta la gran cantidad de capital de la que dispone el propio Bezos —Bezos, la persona; no Amazon, su empresa más conocida. Llegué a leer que en las cuentas bancarias del nuevo Jobs —si tenemos en cuenta la reacción del personal— recibe el doble de esa cantidad… a la semana.

    A día de hoy, todavía no se sabe si Bezos tiene estrategia o no la tiene, lo que sí se sabe es que va a ser paciente y va a probar y probar. En este sentido, si este fuera uno de los motivos que le ha llevado a comprar uno de los periódicos más influyentes de Estados Unidos, lo que ha buscado es el adquirir el desafío de redefinir el concepto de periódico. Si se tiene en cuenta su personalidad y las diferentes inversiones que ha realizado con anterioridad, esta hipótesis podría encajar.

    A su favor juega que es un empresario de Internet, con todo lo que eso conlleva desde un punto de vista tecnológico: no forma parte de la vieja legión de directivos de medios sino que sabe hacer funcionar empresas en la que cliente online —sí, cliente, no lector— y algoritmo se lleven bien. Y esto enlaza con la segunda posibilidad.

    Por complementariedad con su negocio principal, Amazon

    Puede que en la mente de Jezz Bezos el sector de la prensa encaje a la perfección con sus planes de expansión en Amazon y, en concreto, con la explotación comercial de su tableta Kindle. Puede que la compra del Washington Post sea sólo un movimiento que, lejos de ‘salvar’ al sector, busque, lenta pero decididamente, ampliar los horizontes de venta de Amazon.

    Dudo mucho que Bezos no vea ninguna conexión entre su actual negocio… y el sector de la prensa. Y dudo mucho que, si la ve, no intente aprovecharla.

    Por Poder

    Puede que Jezz Bezos ambicione tener más poder. Por interés personal o profesional, pero que busque tener más poder. En eso, la prensa, por mucho que pese a alguno, no está en crisis: con o sin Twitter, la agenda mediática sigue siendo marcada por los grandes diarios.

    Y el Washington Post, no lo olvidemos, sigue teniendo influencia. Es el diario de la capital y, por tanto, del centro político de los Estados Unidos.

    La compra del Post podría hacer que, para Bezos, se abran las puertas del stablishment, donde los empresarios digitales, más si son de la Costa Oeste, no abundan.

    Si es esto lo que busca, también supondría el acercamiento de los grupos de poder norteamericanos a la economía digital. El salvavidas aquí sería no para la prensa, sino para la economía y para la política de los Estados Unidos. Y esto, a mí, modestamente, me parece mucho más importante, aunque supongo no mirarse el ombligo (periodístico).

    Sobre qué busca Bezos todo son hipótesis. Veremos…

  • De nuevo, Corea. De nuevo, Hallyu

    Ayer domingo, en el dominical de El País, ofrecieron un amplio reportaje sobre el Hallyu, el movimiento cultural. El artículo, gustándome mucho, no dijo nada que cualquiera que sepa qué es la Ola Coreana pero, coincidiendo con el golpetazo que nos hemos pegado con la no concesión de los Juegos Olímpicos, me hizo reflexionar sobre la Marca Corea y la Marca España. Aunque no lo parezca, todo está muy relacionado con el Hallyu.

    Hace menos de veinte años, Corea era considerada como un pequeño país del Extremo Oriente sin que la caracterizara nada en especial. Si acaso, algunas antigüedades culturales como la cerámica de celadón de Goryeo, las impresiones hechas en metal, el kimchi y el sistema de escritura conocido como hangeul era lo que representaba al país. En esa época, los coreanos tenían en alta estima los estándares y criterios sentados por países avanzados, y envidiaban el éxito obtenido por ellos

    Hoy en día, hay agencias estatales que promocionan el K-pop o los K-dramas con el mismo ímpetu con el cual se promocionó el deporte en España tras las Olimpiadas de Barcelona o se ha intentado hacer ahora con las Olimpiadas de Madrid. La diferencia es que los coreanos saben hacerlo muy, muy bien. Mejor, diría yo, que lo que se hizo con Barcelona y, obviamente, mucho mejor de lo que se ha hecho con Madrid.

    Entre otros, el Ministerio de Cultura, Deportes y Turismo (MCST, por sus siglas en inglés), la Organización de Turismo de Corea (KTO), la Agencia para la Promoción del Comercio y la Inversión de Corea (KOTRA) y la Asociación de Comercio Internacional de Corea (KITA) destinan una parte de sus presupuestos a programas y promociones para impulsar la imagen nacional en ámbitos diversos, desde el K-pop hasta la cocina coreana.

    Los coreanos han visto la necesidad de venderse en el Exterior, han aprendido a hacerlo y ponen todos los mecanismos públicos –y varias empresas privadas como arietes- para que su cultura ‘colonice’ de forma blanda, como se dice en el artículo, primero Asia y luego el resto del mundo. Y, claro, de paso, se venden productos coreanos en todos los mercados, especialmente en tecnología y… cosméticos.

    En España, lejos de bobadas vacías de contenido como la Marca España, se necesita una verdadera estrategia de política exterior que nos sitúe de forma óptima donde suceden las cosas. El sector de las series de ficción española, por ejemplo, sería un buen sector para empezar, ¿dónde está el apoyo público? No tenemos nada que perder y sí mucho que ganar.

  • Twitter Analytics

    ¿Alguien recuerda el revuelo que se montó cuando Twitter anunció que permitiría descargar el historial de tuits de las cuentas propias? ¿Alguno lo utilizó más allá de descargarlo el primer día? Bien, pues eso es lo que pasará con Twitter Analytics.

    Medir lo que pasa en Twitter, especialmente para algunos sectores, es muy importante. Especialmente, cuando hay publicidad de por medio. Pero de ahí a que se conviertan en vitales… va un trecho.

    Curiosear está bien. Pero tiene sus limitaciones. Y es para eso para lo que sirve Twitter Analytics. Al menos, de momento.

    El anuncio del lanzamiento para todos los públicos de Twitter Analytics debe ser entendido como un acercamiento (o un intento de acercarse) a las marcas por parte de Twitter. Eso sí que es interesante, pero entendido como un proceso mucho más grande y global.

    Bienvenidas sean las analíticas de la propia Twitter, pero mantengamos la calma. A veces cansa el piar de algunos.

  • De vídeo on line, Yahoo! y Hulu como objeto de deseo

    Hace varios días saltó la noticia de que Yahoo!, espoleado por Marissa Mayer, está interesado en hacerse con Hulu, la plataforma de vídeo on line creada por las principales cadenas de televisión norteamericanas.

    Con cuatro millones de usuarios registrados y un saldo claramente positivo en sus ganancias del año pasado, Hulu se ha convertido en un blanco muy tentador: son más de cuatro las empresas que quieren hacerse con él. Las cifras, aunque importantes, me dan igual a día de hoy.

    Yahoo! parece tener claro que el futuro de la televisión pasará por el streaming. Hace un tiempo fracasó en el intento de comprar DailyMotion pero, en lugar de darse por vencido, sigue buscando alternativas para no quedarse fuera de este mercado tan interesante.

    La cosa es que, al contrario que sucede con la música, el mercado del vídeo on line, muy prometedor, todavía no está consolidado. Y sí, ahora me hablarán de Netflix; pero no, no está consolidado. Queda mucho que batallar.

    Además, está el papel que las televisiones juegan y jugarán en este punto. El negocio, tanto de Netflix como de Hulu, y al contrario que el de YouTube y DailyMotion, se basa en la adquisición de complejos derechos de emisión y no en el consumo generado por el usuario.

    Los creadores de contenidos, que antes buscaron la unión con los sistemas televisivos más tradicionales para sobrevivir, intentan hacer lo mismo —en una nueva vuelta de tuerca en lo que se refiere a concentración, convergencia e integración— con los servicios de vídeo en línea.

    En este sentido, el caso de Hulu.com es paradigmático. Fundada en 2007, se trataba inicialmente de una joint venture de NBC Universal y News Corporation para desarrollar en Internet una televisión de libre acceso financiada por medio de publicidad que, en tan solo en dos años, ha conseguido que al proyecto se uniera Disney, como otro de los grandes grupos que ofrece su respaldo a la iniciativa, y Providence Equity Partners, cuya aportación de capital riesgo, además de indicar por sí misma cierta viabilidad del modelo de negocio pretendido, ha ayudado financieramente a consolidar la estrategia y a acelerar los tiempos.

    En octubre de 2010, la propiedad de Hulu se repartía de la siguiente forma: NBC Universal poseía un 32 por ciento del capital; Fox Entertainment Group, propiedad de News Corporation, poseía un 31 por ciento; ABC, propiedad de Disney, poseía un 27 por ciento; y Providence Equity Partners, a cambio de la aportación de 100 millones de dólares estadounidenses, era propietaria del 10 por ciento de la empresa.

    De esta manera, en lo que respecta al panorama audiovisual estadounidense —pues por ahora Hulu sólo está dirigido a usuarios de ese país—, de las tradicionales grandes cadenas televisivas, tan sólo CBS queda fuera del proyecto que, por otro lado, comienza a dar sus primeros beneficios y a innovar con nuevas fórmulas de suscripción y visualización que incluyen el pago y la posibilidad de usar el servicio en el televisor tradicional respectivamente.

    El servicio ofrece, en modalidad streaming, además de los programas de las grandes cadenas propietarias, multitud de emisiones realizadas por una infinidad de canales estadounidenses, generalistas y temáticos, que obtienen un alto porcentaje de los ingresos de la publicidad generada.

    De esta forma, los socios de Hulu participan en todos los negocios posibles, en los tradicionales y en su canibalización por sí mismos. Además, desde sus inicios ha contado con grandes acuerdos de distribución con las principales compañías de la red como Microsoft, AOL, MySpace, la propia Yahoo! y Comcast; y al frente del proyecto se situó a Jason Kilar, joven ejecutivo que antes había trabajado en Amazon, con una gran experiencia en entornos Web.

    No sé si Yahoo!, en este acelerón chequera en mano en el que se ha metido de lleno, acabará haciéndose con Hulu, pero sí sé que en este marco se darán las grandes batallas de los grupos televisivos en el futuro.

    Sólo hay que ver las cifras de consumo de material audiovisual en la Red y el abandono de los canales tradicionales —en abierto, por satélite o por cable— por parte de los usuarios para echarse las manos a la cabeza de lo que viene.

    Si Google ya tiene YouTube y Netflix anda por libre y con planes de expansión, Hulu se convierte en una pieza muy deseada, ya con un modelo de negocio viable pero todavía por explotar. Como he leído hoy mismo, el negocio no es la tecnología, sino que éste se asienta sobre la actividad del usuario. El proceso será lento, pero irreversible: la programación televisiva, tal y como la conocemos, está dejando de tener la importancia central que ha tenido.

  • Twitter Ad Targeting

    Son numerosos los movimientos estratégicos que Twitter ha estado realizando en los últimos meses. Algunos de ellos están aquí enumerados. Los sigo muy de cerca.

    La semana pasada, las grandes novedades han venido de la mano de su herramienta de publicidad, Twitter Ads. Con estos movimientos, se busca ofrecer soluciones publicitarias muy vinculadas al fenómeno de la #SocialTV, no cabe duda. Además, Twitter Ad Targeting, el último anuncio de los del pajarito azul, es fruto del trabajo realizado en los últimos meses junto a Bluefinlabs.

    Twitter TV Targeting permite a las marcas impactar con tweets patrocinados sobre usuarios que vieron un anuncio de esta misma marca en televisión. Y esto, en términos de inversión publicitaria, es muy importante y una gran noticia que las empresas de televisión deben saber manejar para aprovecharlo. Pero, ojo, el sistema, a día de hoy, es imperfecto.

    Si alguien habla de televisión, aunque no esté viendo el programa, puede ser objetivo de las campañas de marketing que anunciantes o cadenas estén realizando. Gracias a otras de las aplicaciones lanzadas hace pocas semanas, que permite trackear palabras clave rastreando el contenido de los tuits, se puede hacer que, alguien que haya comentado sobre televisión, sea el target de un contenido complementario en Twitter. Pero, claro… eso no implica que uno esté viendo el programa, donde a día de hoy las cadenas se juegan el todo con sus datos de audiencia. Ésa es la imperfección: la excusa perfecta para que los que toman decisiones ‘no lo vean’.

    Hoy he leído aquí que lo que Twitter ofrece no es otra cosa que una herramienta de retargeting. Y está muy bien escrito. Además de llevar gran parte de razón, claro. Sólo un matiz: será retargeting cuando el usuario se haya visto impactado también, y de forma previa, en televisión; mientras tanto, simplemente se estará explotando la vinculación entre TV y Twitter, que existe y es importante. Digo esto porque… hay mucho camino por recorrer y mucho trabajo por hacer. Uno no se puede conformar.

    Está muy bien saber qué se han entendido todas las posibilidades que ofrece la medición de nuevos entornos televisivos y que, manos a la obra, no se tarda en obtener resultados, ¿satisfactorios? Veremos… pero el asunto pinta bien.

  • De tenis, de audiencias, de Twitter y de Mercedes

    Esto es una tontería, lo sé. Pero es una tontería muy significativa.

    Estoy viendo el partido de Nadal contra Andújar —6-0, 2-3; en estos momentos—. Es tal la paliza de Nadal sobre el pobre conquense de Andújar que… estaba pensando en echarme la siesta. Pero algo me ha hecho incorporarme, coger el portátil y escribir este post.

    Varios telespectadores, que estaban viendo el tenis como yo, escribieron tuits como éste con el hasthag #madridopen hace algo más de 30 minutos:

    Los comentaristas de la Sexta, que están con el iPad a la par que retransmiten el partido, hacen la gracia y dicen que el coche está sucio a los pocos minutos. Sin duda, habían leído las opiniones de los espectadores.

    Conozco el mundillo de los torneos deportivos. Esos en los que los patrocinadores mantienen el tinglado y esos en los que los patrocinadores cuidan al detalle su marca. Es el caso de Mercedes que, en este caso, patrocinaba uno de sus CLA.

    Pues bien, en cuestión de minutos, ya había alguien limpiado el coche. Mientras tanto, el partido seguía su curso. Los comentaristas, algo sorprendidos, sueltan el chascarrillo y, claro, el de realización no pierde oportunidad de mostrar cómo se limpia el coche. El Mercedes.

    La importancia de Twitter, la atención a las audiencias y lo importante que es la imagen de marca.

    En resumidas cuentas:

    Por cierto, el segundo set va 3-4 para Andújar. Al fin algo de emoción.

  • Soy el número 01626236 para los del GAIQ

    Bien… pues… el domingo estaba aburrido y me saqué la certificación de Google Analytics a nivel individual. Por su nombre formal: Google Analytics Individual Qualification (GAIQ). Un 91 por ciento de acierto está más que bien. Salí contento.

    Eso sí, estuve a punto de meter la pata porque gran parte de las preguntas —no sé cómo lo hice—, aunque las contestaba, no se quedaron bien marcadas y, en el momento final, cuando iba a finalizar el test, me salió un mensaje de aviso que decía que tenía preguntas sin responder cuando yo estaba seguro de haber respondido a todas —bien o mal, no tenía ni idea.

    Como paraba el programa para averiguar la respuesta y no perder el tiempo que te dan (90 minutos), aunque como digo luego marcaba las respuestas y la pregunta como contestadas, el programa no lo identificaba así. Me tocó revisar pregunta a pregunta y comprobar que todas estaban marcadas antes de concluir el examen. Menudo susto me llevé… No pasaba nada porque tenía tiempo de sobra pero soy el típico despista’o al que le pasan estas cosas…

    Además, pese haber visto los vídeos de la Google Academy, de haber leído a gente que ya se lo había sacado, de la ayuda de mis compañeros, etc. encaraba el examen con algo de miedo. A la quinta pregunta, como le pasará a muchos, ya se me había pasado y todo fue rodado. Si algo no sabía, a Google Analytics. Si todavía seguía sin saberlo, a Google. Si tampoco, a Avinash o cualquier otro manual.

    Más que por el título, el certificado me lo saqué por ponerme a prueba. Tampoco soy yo muy fan de ser el que mejor sepa usar una herramienta —de hecho, tengo un cierto desprecio por Google Analytics no del todo bueno—, pero sí es verdad que la certificación está bien valorada ahí afuera. Para mí, la analítica no es una herramienta, es una forma de pensar para tomar decisiones de negocio.

  • Nuevos roles: Transmedia Analyst

    He estado leyendo con interés el nuevo paper de la consultora Divisadero. He tenido oportunidad de conocer a gente que trabaja allí, así como referencias de responsables de empresa que trabajan con ellos de forma externa, y las impresiones siempre han sido positivas. Además, he escuchado varias veces a Sergio Maldonado y me gusta lo que dice.

    Son cerca de 60 páginas de informe. Muchos de sus apartados son excelentes y bastante oportunos. Pero, con este post, sólo quería hacer referencia a una pequeña anécdota —ya comentaré otros aspectos en otros posts, más adelante.

    Hablando de los nuevos roles del analista digital, entre otros, destacan el papel del Transmedia Analyst. Me ha chocado el hecho de verlo, lo reconozco. Pero le estoy dando vueltas y tiene mucha razón.

    En el ámbito de la televisión, no sé si se debería llamar transmedia, digital o #comoquieranlosgurúsquesea; pero lo que sí sé es que se están produciendo muchos cambios, y muy rápidos, en el mundo que rodea al televisor que no pueden ser obviados por los que toman decisiones —no como antes. La figura de un sherpa, de alguien que vaya por delante analizando el entorno, los cambios, las oportunidades y los peligros, es vital.

    En Divisadero lo definen así, aunque yo no lo limitaría sólo al marketing pues tiene mayor profundidad:

    Perfil desconocido ya que no todas las empresas han apostado por el marketing transmedia, pero no por eso menos importante. Es el encargado de analizar las campañas que se realizan en múltiples plataformas y que contienen un hilo conductor que permite que el usuario navegue de un sitio a otro a través de las características del medio/soporte empleado

    Aquí las principales tareas y habilidades de una figura profesional como ésta:

    Principales tareas

    • Monitorizar el desarrollo de las acciones multiplataforma convergentes al eje principal (serie, programa, película…).
    • Ofrecer datos cuantitativos de valor para la franquicia.
    • Interpretar datos cualitativos para mejorar los procesos.
    • Medir el impacto de las campañas desarrolladas en medios sociales.
    • Monitorizar e interpretar a audiencia/share social. Analizar el sentiment.
    • Calificar el impacto global sobre la marca de cada producto/ acción/iniciativa.

    Habilidades

    • Conocimiento de métricas e indicadores clave relacionadas con la medición de audiencias.
    • Estar al día de las nuevas tendencias relacionadas con la televisión social, social media, video on Demand, storytelling.
  • Social TV Analytics

    Los responsables de Index.Comunicación, revista del Departamento de Ciencias de la Comunicación I de la Universidad Rey Juan Carlos, ha tenido a bien publicar uno de mis artículos, sobre Social TV Analytics. Y yo, claro, muy contento.

    El estudio de caso no es excesivamente profundo –vendrán más– y las conclusiones no todo lo extensas que me gustaría, pero es cuestión de espacio. Destacan los casos de Pulseras Rojas y La Voz. Se utilizaron datos de Pirendo.

    No hay duda de que la analítica digital aplicada a la televisión es un campo con mucho recorrido. Ya estamos trabajando en ello.

    Social TV Analytics

    Especialidad, enmarcada dentro de la analítica digital, que se encarga de medir y analizar las conversaciones en medios sociales sobre programas de televisión para poder proporcionar información a cadenas de televisión, productoras de contenidos y anunciantes

    Si estás interesado, aquí puedes descargar el artículo: Social TV Analytics

  • Madrid y Seúl, un poquito más cerca

    Hace catorce meses que volví de Seúl. La verdad es que me parece que ha pasado mucho, mucho tiempo. Desde el primer momento, sabía que no era lo último que iba a hacer relacionado a ese país. Y estoy seguro de que volveré. Todo es ajustar tiempos y proyectos.

    Pero la buena noticia de hoy es que el Rector de la UCM —¡al fin!— ha firmado unos acuerdos de colaboración que impulsé desde el CAVP1, de la Universidad Complutense, con la universidad coreana en la que estuve, Soongsil University. Los coreanos, tan diligentes, deben estar flipando con los 14 meses de espera. Sin la ayuda de Alberto García, secretario del departamento y compañero en el grupo de investigación FONTA, esto no hubiera sido posible. Ni loco, vamos.

    Todavía es pronto para saber qué tipo de beneficio y qué colaboraciones haremos, pero seguro que de ahí sale algo. La industria del entretenimiento en Corea del Sur —de forma especial, el Hallyu— es un filón a estudiar. Y el valor que los coreanos dan a la Educación… no deja de asombrarme. De momento, a seguir estudiando coreano por mi cuenta.