Now Can It Offer New TV Rating?

Gracias a un tuit de David Ghirardello llego a este vídeo, que a su vez lo enlaza de la Web de AdAge —Twitter Has Become the New TV Guide — Now Can It Offer New TV Rating?. Se trata de Fred Graver, responsable de TV en Twitter.

El vídeo es del mes pasado, octubre, de la Ad Age Social Engagement/Social TV Conference.

Intenta responder a la pregunta sobre si Twitter puede ofrecer nuevas métricas vinculadas al mundo de la televisión. Lo de que Twitter y TV “te hagan la vida mejor” está por ver, pero que hay tela que cortar es bastante obvio.

También está chulo, por si os interesa, el blog del amigo: http://www.fredgraver.com/ [Algo abandonado, pero todavía interesante].

Más ‘Samsunes’, menos mierdas

Samsung me fascina. Mucha gente piensa que son los de las teles, los móviles o las tabletas. Pero Samsung es un gran imperio. Recuerdo, de mi estancia en Seúl, cómo muchos edificios tenían el logo de la empresa, pues Samsung también se dedica al negocio de la construcción allí. Hoy el diario ABC publica un artículo sobre cómo los surcoreanos han conseguido alcanzar el ritmo de ventas de Apple. Es éste. [pullquote]Samsung está envuelta también en la industria pesada, automotriz, servicios financieros, productos químicos, venta al público y entretenimiento.[/pullquote]

Dejando a un lado que el artículo pueda tener cierto sesgo publicitario, la verdad es que creo que tiene razón.

Soy usuario de Apple —tengo un Mac Book— y también de Samsung —Galaxy II S—. Mis amigos y conocidos me suelen decir cómo, siendo yo tan avanzado en nuevas tecnologías (?), es que no estoy loco por el iPhone. Siempre respondo que, cuando miro el iPhone, me parece que su pantalla es diminuta. Lo digo en tona de broma, pero lo que realmente quiero decir es que no siento que mi teléfono sea peor teléfono y que sí existen otras compañías que lo hacen igual de bien que Apple —aquí algunos me dirán que es porque copiaron las patentes de Apple y… entonces me tendré que callar; no sin antes señalar que Apple también ha hecho eso a lo largo de su historia.

[pullquote]La nación es uno de los líderes de innovación en la tecnología, siendo el tercer país con más patente registradas, sólo después de Japón y Estados Unidos.[/pullquote]

Samsung, como digo, es una empresa líder en desarrollo tecnológico. Se ha conseguido posicionar a nivel global de una forma aceleradísima. El día de mañana caerá, como lo hacen todas las compañías de su sector, pero no hay que olvidar que tras su desarrollo existe una gran estrategia privada, la de la propia compañía, pero también pública, la del Gobierno de Corea.

 

Si ahora las empresas coreanas tienen éxito es porque en su día se apostó por ciertos sectores estratégicos y por una internacionalización de sus principales empresas a nivel mundial. Y son bastante agresivos —sin ser esto malo. Es verdad que también ha habido problemas pero, pese a ello, creo que el balance es más que positivo.

Me interesa mucho el tema —innovación, Corea del Sur, Samsung– y seguro que escribo más sobre ello. Por si alguien quiere saber más cómo Samsung se fundó, como evolucionó y cómo ha conseguido tener éxito, aquí el link a un buen libro que me leí hace tiempo.

Sin título

Twitter, televisión y estrategia

[pullquote]¿Qué no estará viendo Twitter en su relación con la televisión?[/pullquote]

El otro día intercambia impresiones sobre medición de audiencias y posibilidades de los agentes del medio televisivo con Twitter. Al día siguiente, Chloe Sladden anunciaba:

Aquí se puede ver el perfil en LinkedIn de Grossman. Su misión será acercar posturas y manejar los hilos entre bastidores, supongo, para una relación mucho más efectiva entre… piratas y corsarios. A ver qué sale.

[Manda coj**** que Chloe Sladden se equivocara al tuitearlo y enlazara mal a la cuenta de Ben Grossman]

La incorporación de nuevas métricas a la medición de audiencias televisivas

Aquí dejo la presentación que utilicé en la comunicación presentada en el Urban TV Festival, sobre nuevas métricas a la hora de medir el consumo de televisión. Fue algo sencillito, 10-20 minutos. Me gustó porque… generó conversación tras el evento. El interés en la relación Twitter-TV es importante y hay mucha inquietud por resolver preguntas. Eso es buenísimo.

Sobre la compra de Social Guide por parte de Nielsen

El pasado lunes se hizo efectiva la compra de Social Guide por parte de Nielsen. Un paso más en la incorporación de nuevas métricas a la hora de medir el consumo televisivo. Será un proceso lento, pero será.

Siempre dije que estas nuevas métricas serían complementarias a las actuales mediciones y así será. Nielsen, pero tampoco Kantar Media o cualquier otra, no puede quedarse parada dejando escapar informaciones que, de forma efectiva, están muy vinculadas a la televisión. Y moverán mucho dinero.

En el panorama estadounidense, existen cuatro grandes empresas que se dedicación a la analítica de redes sociales, especialmente Twitter, y Televisión.

Por un lado, a mi parecer más importantes, están Bluefinlabs y TrendrrTV. Por el otro, están la recién adquirida Social Guide y Networked Insights.

Tengo especial predilección por el trabajo de Bluefinlabs. Está dirigido por Deb Roy, profesor del MediaLab del MIT. La empresa, además de aportar métricas, sobre el volumen de datos que la televisión genera en Estados Unidos, ofrece datos convertidos en información que también puede ser muy útil para los anunciantes. Pero lo más importante es el trabajo que están haciendo a la hora de mapear los comentarios que la gente realiza sobre sus cadenas, programas o presentadores favoritos. Quizá los tiros vayan por allí. Y quizás la evolución sea bastante rápida.

TrendrrTV, por su parte, está dirigida por Mark Gunheim, también tiene cierta relevancia. Su línea de negocio, la que ellos han elegido, ha sido la de elaborar ránkings e índices de audiencia. En mi opinión, es una visión más cortoplacista pero… puede funcionar. Además, tienen una buena cartera de clientes.

En tercer lugar, situaría a la recién adquirida Social Guide y también a Networked Insights. Son dos empresas que también trabajan con analíticas de redes sociales pero que, a mi entender, tienen menos peso de marca que las dos anteriores.

Las cosas van muy rápido y, bueno, Social Guide ha sido la elegida. No han transcendido ni precios de compra ni porcentajes a repartir entre los propietarios, pero… me quedo con la idea de que las grandes empresas de medición ya se han dado cuenta y han decidido mover ficha en el tablero. Que sepan aprovechar el movimiento o no, que consigan unificar criterios de medición o no… es otro cantar.

Si han decidido incorporar a la gente de Social Guide, que no saben tanto de televisión pero sí sabe cómo medir tráfico en Internet y lleva incorporada una nueva cultura, podría funcionar. Si no es así, me temo que la compra habrá sido en balde.

Si la operación se ha realizado porque los grandes gerifaltes han escuchado cantos de sirena o porque hay un verdadero interés en hacer evolucionar el sector se verá dentro de poco. Al menos, se verán indicios de ello.

De despidos, mediocres y cambios

El sábado se hizo oficial que El País, el principal periódico de tirada nacional, despedía a 129 de sus periodistas. Entre ellos, grandes nombres que han vivido gran parte de su extensa carrera profesional en él.

Una tragedia que, sin duda, no es principalmente culpa suya. Que gente como Ramón Lobo esté fuera, con su perfil, como corresponsal pero también como periodista bien integrado en el entorno digital, debería avergonzar a cualquiera.

Sin embargo, no hay que llevarse a engaño. La situación del grupo Prisa, en general, no es más que fruto de su pésima gestión en los últimos años, de la ausencia de crítica en el interior de la empresa y, por supuesto, de un gran cambio de paradigma en el mundo de los medios que no todos quieren ver. Ahora, cuando ya no hay nada que hacer, cuando ya es tarde, algunos protestan. Como ya dije en Twitter, parece que la gran mayoría se ha caído del guindo este fin de semana.

No conozco la redacción de El País, pero sí conozco el Grupo Prisa. Además, tengo información de primera mano de personas que han trabajado allí, en la redacción de la calle Miguel Yuste. Su política de contratación ha sido nefasta durante, al menos, quince años. Pero es ahora, cuando se toca a los trabajadores indefinidos, cuando se pone el grito en el Cielo.

Este es un problema extensible al resto de empresas de la sociedad española. Es un problema, quizá uno de los dos o tres principales, del país. Por si a alguien le interesa, pueden echar un ojo al trabajo que, durante años, llevando realizando la gente de ‘Nada es gratis’ o Politikon. Pero no deja de parecerme hipócrita o miope el verlo.

Lo cierto es que en el grupo existe una inflación salarial que quita el sentido. Las ineficiencias de gestión son tan evidentes, tan bestiales, que da vergüenza mencionarlas. Aunque puedo ofrecer mil y una anécdota.

Por supuesto, como me hacían ver en Twitter, esta inflación es asimétrica. Y esto es algo con lo que estoy de acuerdo. Siempre pagan los mismos y por eso mi queja de más arriba. Es verdad que los puestos de Dirección apenas se han tocado y que sus sueldos son más altos que los de redacción; pero también es verdad que esa inflación salarial, esos sueldos abultados, existían entre los empleados.

Cuando leí que algunos llamaban a un boicot al periódico o señalaban que @el_pais perdía seguidores a mansalva por el hecho de los despidos—como si no el propio medio no se estuviera haciendo el harakiri ya…—, hice una mueca cínica, ¿de qué servirá? ¿No ven el cambio? ¿Ni los problemas principales?

Y esto no va a quedar aquí. Una vez la purga de contratos temporales ya se ha hecho, toca el turno de los indefinidos y, para algunos, comienza la verdadera Crisis. Hasta que a uno no le toca, no lo ve. Entonces, cambia de perspectiva. O como Gonzalo Martín señalaba en la ‘discusión’ en Twitter, no es que no lo vean, es que no quieren perder sus privilegios. Ay, amigo, cuando te toca.

Más pronto que tarde, se producirán despidos en Sogecable. Volveremos a ver el mismo tipo de gregarismo estúpido que se ha producido ahora y también cuando se cerró CNN+.

Por otro lado, de importancia capital, está la pésima gestión del gurú de Cebrián, estandarte de una España que ha crecido a la sombra del poder político. Acercándose a unos, o acercándose a otros. De nuevo, no es un problema de Prisa. Es general. Lo estamos viendo. Lo estamos pagando.

Es tan nefasta su gestión que ha conseguido cargarse al principal grupo de comunicación en español en ¿cuánto? ¿cinco años? El ejemplo es de libro: se ha tardado veinticinco años en levantar tal imperio, bajo el mando de Polanco, y cuando se muere… no dura un asalto entre luchas políticas y operaciones innecesarias y rocambolescas. Ay, de aquella OPA a Digital+. Qué importante es la calidad directiva y cuánto la despreciamos en España. Con todo y con eso, este señor lo dice mejor que yo, “las mayores y más costosas ineficiencias son las de la dirección, aunque el castigo se lo estén llevando las redacciones”. Lo extiendo no sólo al mundo del periodismo, sino de la comunicación en general.

Es tal la mediocridad de los cuadros altos y medios en la empresa en España —salvo excepciones— que da hasta miedo. Son muchos los ejemplos. Y este es otro de los principales del país: la selección de sus élites. Estamos tan rodeados de mediocridad que uno intenta hacer algo y… se le echan encima. No es que no sepamos ser excelentes, es que ese espejo que la excelencia porta consigo hace ver la propia mediocridad al que es mediocre. Y hay cosas que no se pueden aguantar…

Si el problema del sistema laboral se soluciona en medio año, con ganas y buena dirección, este problema, el de la configuración de las élites y la búsqueda de la excelencia, nos puede llevar veinte años fácilmente. Y si nos ponemos ya, pero creo que quedará tocar más fondo. Porque se puede caer más bajo todavía, incluso quedarse estancado en el fondo del pozo. No lo olvidemos.

Por último, nos encontramos con el brutal cambio de paradigma de los medios. A estas alturas, quien no lo vea es, cuánto menos, estúpido. Todos los grupos de comunicación tendrán que ajustarse —cambiar de escala, como decía Gonzalo—. Los medios, hasta el día de hoy, juegan a ‘transformarse’, pero no dejan de ser lo mismo que ayer. Y no, no hay vuelta atrás: la gran mayoría de empresas caerán porque esta transformación tiene que ser honesta, radical y… eficiente. Estoy seguro de que caerán. Por no saber adaptarse, porque prefieren morir que cambiar. Y, en cierto sentido, así debe ser.