De vídeo on line, Yahoo! y Hulu como objeto de deseo

Hace varios días saltó la noticia de que Yahoo!, espoleado por Marissa Mayer, está interesado en hacerse con Hulu, la plataforma de vídeo on line creada por las principales cadenas de televisión norteamericanas.

Con cuatro millones de usuarios registrados y un saldo claramente positivo en sus ganancias del año pasado, Hulu se ha convertido en un blanco muy tentador: son más de cuatro las empresas que quieren hacerse con él. Las cifras, aunque importantes, me dan igual a día de hoy.

Yahoo! parece tener claro que el futuro de la televisión pasará por el streaming. Hace un tiempo fracasó en el intento de comprar DailyMotion pero, en lugar de darse por vencido, sigue buscando alternativas para no quedarse fuera de este mercado tan interesante.

La cosa es que, al contrario que sucede con la música, el mercado del vídeo on line, muy prometedor, todavía no está consolidado. Y sí, ahora me hablarán de Netflix; pero no, no está consolidado. Queda mucho que batallar.

Además, está el papel que las televisiones juegan y jugarán en este punto. El negocio, tanto de Netflix como de Hulu, y al contrario que el de YouTube y DailyMotion, se basa en la adquisición de complejos derechos de emisión y no en el consumo generado por el usuario.

Los creadores de contenidos, que antes buscaron la unión con los sistemas televisivos más tradicionales para sobrevivir, intentan hacer lo mismo —en una nueva vuelta de tuerca en lo que se refiere a concentración, convergencia e integración— con los servicios de vídeo en línea.

En este sentido, el caso de Hulu.com es paradigmático. Fundada en 2007, se trataba inicialmente de una joint venture de NBC Universal y News Corporation para desarrollar en Internet una televisión de libre acceso financiada por medio de publicidad que, en tan solo en dos años, ha conseguido que al proyecto se uniera Disney, como otro de los grandes grupos que ofrece su respaldo a la iniciativa, y Providence Equity Partners, cuya aportación de capital riesgo, además de indicar por sí misma cierta viabilidad del modelo de negocio pretendido, ha ayudado financieramente a consolidar la estrategia y a acelerar los tiempos.

En octubre de 2010, la propiedad de Hulu se repartía de la siguiente forma: NBC Universal poseía un 32 por ciento del capital; Fox Entertainment Group, propiedad de News Corporation, poseía un 31 por ciento; ABC, propiedad de Disney, poseía un 27 por ciento; y Providence Equity Partners, a cambio de la aportación de 100 millones de dólares estadounidenses, era propietaria del 10 por ciento de la empresa.

De esta manera, en lo que respecta al panorama audiovisual estadounidense —pues por ahora Hulu sólo está dirigido a usuarios de ese país—, de las tradicionales grandes cadenas televisivas, tan sólo CBS queda fuera del proyecto que, por otro lado, comienza a dar sus primeros beneficios y a innovar con nuevas fórmulas de suscripción y visualización que incluyen el pago y la posibilidad de usar el servicio en el televisor tradicional respectivamente.

El servicio ofrece, en modalidad streaming, además de los programas de las grandes cadenas propietarias, multitud de emisiones realizadas por una infinidad de canales estadounidenses, generalistas y temáticos, que obtienen un alto porcentaje de los ingresos de la publicidad generada.

De esta forma, los socios de Hulu participan en todos los negocios posibles, en los tradicionales y en su canibalización por sí mismos. Además, desde sus inicios ha contado con grandes acuerdos de distribución con las principales compañías de la red como Microsoft, AOL, MySpace, la propia Yahoo! y Comcast; y al frente del proyecto se situó a Jason Kilar, joven ejecutivo que antes había trabajado en Amazon, con una gran experiencia en entornos Web.

No sé si Yahoo!, en este acelerón chequera en mano en el que se ha metido de lleno, acabará haciéndose con Hulu, pero sí sé que en este marco se darán las grandes batallas de los grupos televisivos en el futuro.

Sólo hay que ver las cifras de consumo de material audiovisual en la Red y el abandono de los canales tradicionales —en abierto, por satélite o por cable— por parte de los usuarios para echarse las manos a la cabeza de lo que viene.

Si Google ya tiene YouTube y Netflix anda por libre y con planes de expansión, Hulu se convierte en una pieza muy deseada, ya con un modelo de negocio viable pero todavía por explotar. Como he leído hoy mismo, el negocio no es la tecnología, sino que éste se asienta sobre la actividad del usuario. El proceso será lento, pero irreversible: la programación televisiva, tal y como la conocemos, está dejando de tener la importancia central que ha tenido.